#MiVidaConTi – Semana 6/40 Estoy embarazada

15 días de retraso bien merecieron los 12 euros del test de embarazo pero lo guardé en la mesita de noche.

¡Imposible! Además, con ese dolor de ovarios, era cuestión de horas que el cansancio permitiera al óvulo caer.

Pero, ¿y el insomnio?

Desde que tengo uso de razón he dormido de tirón caaaada noche. Buenas noches a las 22.30h, buenos días a las 7h. Entre tanto ya podía comenzar un apocalipsis zombi o la tercera guerra mundial, que mi sueño era lo primero.

Pues bien, la última semana, durante mis 8 horas y media de coma, me venía ocurriendo de todo. Ahora tengo pis, ahora hambre, ¿será posible que tenga otra vez pis?, es que es imposible que este vaso de agua acabe con toda esta sed, calor, frío, ¿pis again?

Abrí el test de embarazo. Con tanto pis no me iba a resultar difícil realizarlo pero aconsejaban utilizar la primera orina del día. ¿De verdad? Para una embarazada, aunque todavía no tenga constancia de ello, es muy complicado saber cuál es el primer pipí del día.

¿Se considera primero cuando pasan las 00h? ¿Después del primer desayuno de la noche? ¿Después del amanecer?

Y aquí va el primer Magniconsejo para embarazadas:

 – ¿Haz lo que quieras y cuando quieras?

 – ¡No!

 – ¡Haz lo que puedas y cuando puedas!

Así que siguiendo esta premisa y notando ya mi vegija al borde de un ataque de nervios, consideré que las 3.00 era buena hora para denominar al pis primera orina del día y allí que fui.

 – PSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

  – II

Las dos rayas rosas fueron inmediatas. Estaba embarazada. Muy embarazada. Por mi mente pasaron 200 millones de cosas en un segundo. Cervezas, jamón, abdominales, familia, trabajo, pañales, escaleras, agosto… Nacho… Nacho…

 – Nachoooo. Despiertaaaa.

¡¡¡Estoy muy embarazada!!!

ño

Y hasta aquí la dulce espera o semana 6 de embarazo.

Firmado; la persona más impaciente que conozco: Yo.

#MiVidaConTi – Semana 5/40 Jirafas everywhere

7 días después la resaca finalmente desapareció pero se dejó por el camino un cansancio y un dolor de ovarios importante.

Durante el último año mis ciclos menstruales habían sido muy poco previsibles. Nervios, cansancio, preocupación, tristeza y algunos factores negativos más habían influido en que mi cuerpo funcionara a su propio ritmo.

Un mes más iba con retraso ¡Vaya novedad!

Así que la semana 5 de embarazo, todavía insospechado, la dediqué a saltar, correr, ir en bici, hacer abdominales, estiramientos y toda clase de ejercicios que ayudaran al óvulo a desprenderse.

Pero nada… esta vez parecía que nada funcionaba y ni el susto de la factura de la luz consiguieron que la prima del pueblo se presentase por casa.

Durante la semana 5 las únicas que se presentaron en mi vida fueron las jirafas.

Si, si. Habéis leído bien.

Ji-ra-fas.

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Y es que el subconsciente es maravilloso. Por lo visto, mi cuerpo no sabía como informarme de mi estado y lo intentó metiendo a este animal en mi mente durante las 24 horas del día.

Soñaba con jirafas, pensaba en cómo nacían, cómo crecían y cómo se reproducían, buscaba en Internet imágenes de bebés jirafa…

 – Ángela, ¿qué quieres para Navidad este año?

 – Una jirafa

 – ¿?¿?¿?¿?¿?¿?

 – ¿?¿?¿?

Pues bien, esto es lo que los expertos relacionan con un subconsciente lleno de jirafas:

“Soñar con jirafas se asocia a la llegada de noticias inesperadas, también a descubrimientos y revelaciones importantes en nuestra vida”

Para entonces 2 mm de ti seguían flotando en mi interior, agarrándose a la vida y desarrollando ya un microscópico corazón.

Llegó el momento de comprar un test de embarazo.

Y yo pensando en jirafas…

#MiVidaConTi – Semana 4/40 Es una Fiesssta

Yo nací justo después del baile.

Mi madre siempre cuenta que mis últimos días dentro de ella fueron una fiesta.

Pero una fiesta literal.

Agosto, fiestas populares y una madre bailonga se preparaban para recibir mi vida. Una vida que parecía presentir que, de momento, era mejor bailar con otras piernas. Así que esperé. Esperé a que el baile hubiera acabado para conocer el mundo con mis propios ojos. El Caribe Mix ’87 lo debía de saber de memoria en el momento en el que asomé la cabeza y entonces solo me dispuse a comer, a dormir y a esperar al siguiente verano, en el que con un poco de suerte ya podría mantener la verticalidad y mover las caderas por mi misma.

29 años después, y unas cuantas fiestas a mis espaldas, no se me ocurre mejor manera de celebrar una nueva vida que bailando.

Y aunque todavía no sabía que existías, me planté mi vestido verde y mis tacones y me dispuse a disfrutar de la cena de empresa con mis compañeros/amigos de trabajo.

Y vaya si disfruté.

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Comí lo que cacé, reí lo que vi, bailé lo que pude, grité reggaeton (esto ya es un clásico de las salas electrónicas), salté como nunca y bebí…más de la cuenta.

La semana 4 de embarazo fue una fiesta. Pero no una fiesta literal. Fue una fiesta de la que va con su resaca correspondiente. Sí, una de esas de las que duran 7 días con sus 7 noches, con sus yo ya no vuelvo a salir de fiesta y ni me hables de tomar la levadura de cerveza.

¿Dónde quedó la Ángela que salía 3 días a la semana y al cuarto se comía una paella tan a gusto?

Dicen que el mejor remedio para la resaca es tener menos de 25 años pero yo estoy decidida a pensar que la edad no importa y que esto no era una venganza por 4 quintos y solo eras tú dándome la primera lección de tu vida:

– Mamá, quizá la cerveza no sea el mejor alimento para mi salud y eso que todavía no compartes tu alimentación conmigo. Ah, y ves alejando el jamón de tu vida.

¡Vaya, nos salió exigente!

Estos 7 días te los recordaré mientras suba tu persiana algún domingo por la mañana.

– ¿Un poquito de jamón para desayunar?

#MiVidaConTi – Semana 3/40 Y…coincidir

Y me abrazó. Y yo le abracé. Y estallaron fuegos artificiales.

A partir de ahí una mezcla de ciencia y magia actuaron por dentro, sin dar ninguna pista, y comenzaron a crear una vida.

Tu vida.

De 200 a 300 millones de semillas entraron en mi cuerpo, alrededor de unas 500 se aproximaron a mi óvulo pero solamente una consiguió crear vida. Cada 12 horas este óvulo y su semilla duplicaron por dos su tamaño. Transcurridas 72 horas, esta unión ya tenía la información necesaria para definir tu sexo, tu color de ojos, color de pelo e incluso algunas características de tu personalidad.

MARAVILLOSO

¿No os sentís ahora mucho más especiales?

En el año 1987 el planeta tierra contaba con 5.000 millones de personas pero un tal Alfredo y una tal María decidieron hacer estallar fuegos artificiales. Y entre los miles de óvulos que tenía María y las millones de semillas de Alfredo, nací yo.

¡¡¡Y ME CREÍA DEL MONTÓN!!!

¿No os sentís ahora mucho más responsables de vuestra vida, de vuestra felicidad?

Somos una casualidad demasiado remota como para desaprovecharla. Si ese fuego artificial, si ese día, si esa persona… somos tan fácilmente no “ocurribles” y tan afortunados de ser…que a veces me pregunto porqué nos preocupan tanto las pequeñeces de la vida. Idas, venidas, trabajo, dinero…

Es un milagro que seamos pero somos, del verbo SER.

¿No puede eso con todo?

¿No os hace sonreír?

En fin a lo que vamos. La semana 3 de embarazo transcurrió, todavía, sin ninguna apariencia de serlo.

Coche, trabajo, casa, limpieza, cocina, cena y a dormir. Y así pasaron los primeros 7 días en los que tu viviste con mi y yo ni siquiera acaricié mi ombligo para darte energías para crecer.

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“Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y… coincidir”

 

 

#MiVidaConTi – Semana 2/40 Cambio de aires

Nacer en Castellón mola. Vivir en Castellón mola. Pero morir en Castellón no tiene nada de divertido. Cada rincón, cada esquina, cada puerta y, sobre todo, cada persona te recuerda a quien ya no está.

 – Vaya, ya me he enterado. Lo siento.

 – Gracias

 – ¿Tu eras la hija, no? pobre…

 – …Gracias

 – Y, ¿sufrió mucho?

 – ?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Salir a la calle a intentar evadirse de la situación y volver sin haber derramado unas lágrimas era casi misión imposible así que llegó el momento de hacer la maleta y partir/huir hacia Barcelona.

¡Y qué aire tan cargado y agradable! ¡Luchar con los guiris por las Ramblas nunca había sentado tan bien!

 – Mamá, vamos al mercado de la Boquería a por pescado. ¡Te prometo que ningún dependiente te hará llorar!

Y compramos pescado, y compramos frutos secos y nos hicimos unas fotos molonas con los preparados frutales de colores. Y por el camino nos cruzamos con cientos de personas, con cientos de presentes truncados por algún suceso desagradable, cientos de personas con un futuro prometedor y también con cientos a los que la vida les acababa de dar un palo.

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Todos sonreíamos. Nadie conocía nuestra historia y el sol brillaba en la ciudad.

Trece meses y unos cuantos transportes públicos después estuvimos listas para retomar nuestras vidas.

 ¡Mamá, todo sea por no volver a la Boquería a por pescado!

Espera, espera ¿te estás preguntando dónde estás tú?

Tu aquí solo eras el complemento indirecto del “estuvimos listas para retomar nuestras vidas”

…ya lo entenderás…

#MiVidaConTi – Semana 1/40 Limpiando cuerpo y mente

Hace dos días que falleció papá. El velatorio ha acabado, el funeral ha pasado y han dejado de llegar flores a casa. Todo está en silencio y se respira paz. Por la ventana, veo el amanecer. Todavía no he aprendido a dormir una noche entera sabiendo que ya no está, pero el sol sigue saliendo por el este y aunque hoy duele igual que ayer hace ya unos días que no le veo sufrir y eso consuela.

Ya no era él. Ya no estaba bien aquí.

Decido ponerme las zapatillas y conducir hasta la playa para correr junto a las olas del mar. 8km, no está mal. Pero hay que volver a la realidad y reencontrarse con la familia.

…..

Y entre la rutina más absurda y las horribles tradiciones de los peores días, mi cuerpo empezó a limpiarse para recibirte a ti. Respirando la brisa mediterránea y sudando los peores momentos de mi vida se desprendió el último óvulo no fecundado de mi cuerpo y, paradójicamente, esa se convirtió en la fecha oficial del inicio de tu vida.

Dos días después de la muerte más dolorosa, mi cuerpo se preparaba para la vida más esperada, se preparaba para ti.

 – ¿Fecha de tu última menstruación?

 – 10 de noviembre

EMPEZAMOS!!!

 

 

Balance 2016

Todos los que pasáis por aquí sabéis de sobra mi gusto por los balances. Me encanta resumir los años en algunas frases y sentir como muchas de las cosas que ocurrieron no van a pasar a la trastienda de mis recuerdos y algunas otras, más intrascendentes a simple vista, se van a convertir en recuerdos esenciales.

Pero ¡Ay 2016!

Llevo varios días pensando en ti y en algunos de tus días. El 1 de enero, el día 27 o el 4 de junio. También pienso en el 8 de noviembre y las dos semanas que lo antecedieron. Y me acuerdo del día 9, del 10 y del 11.

Ay 2016, ¿qué me llevo de ti para siempre?

¿Es posible hacer balance de un año así?

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Recuerdo el sonido de seis copas brindando por un bonito año 2016. Hicieron tanto ruido que todavía chirrían en mi mente. Recuerdo mi sonrisa, fue tan grande que mis mejillas dolieron. Llevaba algunos meses sin sonreír y los músculos de la cara lo notaban. Ya hacía más de un mes que nos habían dado el diagnóstico. 3 meses. Pero sonreí. Y esa fue la clave para seguir cumpliendo días.

Y aunque por dentro todo estuviera desmoronado, el exterior era firme y seguro con la sonrisa.

Yo sonreía. Tu sonreías.

Y así empezó el año. Y a más sonrisa, más salud.  Y a más salud, más paz y más sonrisas. Pero sin poder olvidar el plazo, el margen que nos habían dado para despedirnos en vida, las palabras de la primera oncóloga que todavía no he decidido si me hicieron bien o mal.

¿Es mejor vivir sabiendo que vas a morir?

Él/Ella sonreía.

Al principio parece complicado pero aprendes a esconder el dolor para no agrandar una herida recién abierta, y lo escondes tanto que hasta acabas perdiéndolo por entre tus entrañas.

Tanto escondí el mío, tanto intenté hacer pequeña la herida, tanto reí, que el 2016 me ha traído algunos de los mejores momentos de mi vida.

Y creo que estoy empezando a saber qué es lo que quiero conservar de este año.

Nosotros sonreímos.

Quiero guardar la cara de mi padre cuando le empezamos a llamar Pocoyó con su gorra nueva.

Quiero guardar a mi hermana vestida de novia y a mi familia bailando reggaeton.

Quiero conservar el olor de la coca el bizcocho de mi madre.

Y los abrazos de los domingos por la tarde.

Quiero acordarme de lo fuerte que me sentí al correr 8 km contra el cáncer.

– Te quiero mucho.  Y tu, ¿me quieres?

– Muchísimo.

Quiero conservar el poder de mis palabras, el control de mi mente y todas las enseñanzas que me llevo de este año.

Vosotros sonreís.

Seguro que algunos esperabais leer que este ha sido el peor año de mi vida y que es maravilloso que se acabe. Pues no. En noviembre de 2015 nos avisaron de la mierda que se nos venía encima pero nosotros decidimos sonreír y convertir la pesadilla en un capítulo más de la vida. Y así seguimos. Y así sigo.

Y por fin he comprendido, papá, que solo cumplías con tu misión. Vivir para morir. Morir por vivir. Nuestra única misión. Naciste, creciste, te reprodujiste y moriste y aunque tu cuerpo haya vuelto a ser nada, tu seguirás siempre aquí. En mí.

Cuando te echo de menos me miro a mí, la mitad de tu obra en vida  y te veo a ti. Sangre de mi sangre. Pestañas de mis ojos y un corazón que late gracias a ti.

Tengo tu información y procuraré que siga bien viva aquí. Nada de lloros, nada de tristezas. Tu información me hizo fuerte y valiente y tengo más ganas de disfrutar de la vida que nunca. Por ti. Por mí. Por la información que compartimos y que espero, algún día, traspasar intacta.

Cumpliste con tu misión pronto pero estás donde todos estaremos. Tú el primero de los que seguimos vivos y solo el último de los que se fueron antes que tú.

Nacer, crecer, reproducirse y morir.

Así de doloroso.

Así de simple.

Siempre así.

Ellos sonríen.

El día 31 brindaré por cada uno de vosotros. Por los que estuvisteis, estáis y estaréis. De corazón, de compromiso, de verdad.

¡Por un 2017 lleno de nuevos verbos que conjugar!

¡Salud!

Espera 2016, espera. ¿Puedo quedarme también con la señora que sacó las gafas? Creo que también es importante conservar algún estúpido del que reír dentro de muchos años.

Ángela